Según la ONU, este fenómeno está obligando a los residentes a comer hojas de cactus e, incluso, barro.

La hambruna en Madagascar está causando estragos, obligando a los residentes a comer langostas, hojas de cactus e incluso barro, advirtió un funcionario de la ONU el viernes, al enfatizar que es el primer país del mundo en experimentar hambre debido a la crisis del calentamiento global. (

La situación actual, provocada por años de sequía, llevó al jefe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, quien visitó Madagascar recientemente, a decir que “es algo que se ve en una película de terror”.

El viernes, la directora regional del PMA para el sur de África, Lola Castro, quien acompañó a Beasley en su viaje, habló de una “situación muy dramática” en una entrevista por videoconferencia con reporteros en Nueva York. “Lo peor está por venir”, predijo.

“Tenemos gente al borde de la hambruna y no hay conflicto. Solo está el cambio climático con sus peores efectos; los está afectando seriamente”, agregó, al tiempo que subrayó que “una acción rápida es necesaria” por parte de la comunidad internacional.

“Estas personas no han hecho nada para contribuir al cambio climático y ahora están asumiendo toda la carga”, protestó, citando a David Beasley.

La expansión de la hambruna es particularmente importante en el sur de Madagascar, isla en el Océano Índico. Hace más de un mes la ONU ya había advertido de la situación, que pone en riesgo a más de un millón de personas.

Madagascar sigue siendo de difícil acceso tanto para el envío de ayuda como a para los medios de comunicación, debido a las restricciones por la pandemia de COVID-19. Las agencias humanitarias también están luchando por crear conciencia sobre la tragedia, en momentos en que faltan fondos para proporcionar asistencia suficiente.